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Estrategia Económica del Gobierno Turco Actual

El Gobierno se embarcó en 1998 en un ajuste estructural y en un programa de estabilización trianual. El objetivo de este programa es poner freno de forma gradual a la inflación crónica y garantizar un crecimiento sostenido de la producción. El programa pone énfasis en el mantenimiento de un superávit presupuestario, a fin de reducir la presión del endeudamiento del Tesoro en los mercados financieros y aliviar así los efectos de los tipos de interés en la inflación. El programa concede igual importancia a la realización de reformas estructurales. Este programa a medio plazo constituye también el marco de un "Programa de Supervisión de Personal" de 18 meses acordado con el FMI. El programa económico del Gobierno que salió de las urnas en abril de 1999 continúa centrándose en liberar a Turquía de una alta tasa de inflación, potenciar las perspectivas de crecimiento y mejorar las condiciones de vida de la sociedad turca en su conjunto. Finalmente, Turquía presentó su carta de intenciones al FMI el día 9 de diciembre de 1999 que condujo a la firma de un acuerdo auxiliar trianual con el FMI, en línea con el programa económico perseguido por el gobierno. La mayoría de las medidas previstas en el programa estaban ya siendo aplicadas incluso antes de la firma del acuerdo.

Las medidas monetarias y de tipo de cambio y la determinación del Gobierno para controlar la inflación empezaron a dar resultados en enero de 2000. Las audaces reformas económicas puestas en vigor por el Gobierno han producido ya sus efectos en una reducción de los tipos de interés del 100% al 30% en unos cuantos meses, produciendo un incremento de la actividad bursátil en la Bolsa de Estambul, cuyo índice alcanzó máximos históricos.

A pesar de los trágicos seísmos recientes, las necesidades y objetivos de Turquía a largo plazo permanecen inalterables. Turquía continuará fomentando una economía saneada mediante el control de la inflación, el mantenimiento del proceso de privatizaciones, la eliminación de todos los obstáculos que se encuentren en el camino de una economía de mercado competitiva y liberal y la creación de un entorno más favorable para la inversión extranjera.

Asimismo, el sector industrial dirigido al mercado exterior contará con apoyo suficiente a través de diversos incentivos a fin de evitar caídas en la producción y el empleo durante la fase desinflacionaria del programa.

La Pequeña y Mediana Empresa (PYMES) han desarrollado una actividad intensa y vibrante especialmente durante los últimos años. Su tamaño y capacidad productiva demuestran que constituyen una fuerza impulsora importante en el conjunto de la economía. El gobierno ha venido fomentando las PYMES con éxito para incrementar sus potencialidades inversora y exportadora. Durante la aplicación del programa económico, el gobierno tomará las medidas necesarias que permitan a las PYMES un mejor desarrollo y tener una presencia propia en la bolsa, que goza de un auge al alza.

Mientras tanto, se están acometiendo los preparativos para una reforma agrícola global. El gobierno adoptará las medidas oportunas para garantizar que las subvenciones agrícolas lleguen directamente al agricultor. Se introducirán planes de producción junto con el seguro agrícola. Y se aplicarán nuevos incentivos para apoyar las poderosas asociaciones de agricultores.

Se espera que todas estas medidas contribuyan a un mayor crecimiento de la economía. Ciertamente, las proyecciones más conservadoras predicen una tasa de crecimiento anual del 6,6% durante los próximos 25 años.

Actualmente, el Banco Mundial ha identificado a Turquía como uno de las diez economías emergentes más importantes. Igualmente, un estudio del Departamento de Comercio de EE.UU. declara a Turquía como uno de los diez países con mayores posibilidades de entrar a formar parte del grupo de países a la cabeza de la economía mundial. De hecho, cuando se calcula el ingreso nacional sobre la base paritaria de poder adquisitivo, los 410 mil millones de dólares de renta nacional de Turquía la hacen figurar como la 16º economía más importante del mundo. Turquía ha sido incluida en el Grupo G-20 de reciente creación. La invitación cursada a Turquía para adherirse al Grupo G-20 de reciente creación es una buena indicación de que el país está considerado como un mercado emergente importante que es efectivo en el sistema financiero global. Cabe anticipar que el Foro Económico Mundial prestará gran atención a la experiencia pasada y futura de Turquía en los campos monetario y financiero.

Un 50% aproximadamente del intercambio comercial de Turquía lo realiza con la Unión Europea, que es su principal socio económico. Además, Turquía está también situada en el centro de nuevos mercados en los Balcanes, el área del Mar Negro, el Cáucaso Meridional y Asia Central. Turquía tiene vínculos históricos, culturales y lingüísticos con la mayoría de los países de estas regiones. Como república laica, democrática y moderna, Turquía desempeña ahora un importante papel económico y político en estas regiones y mantiene estrechas relaciones con los países de esta importante región.

Importantes empresas turcas han experimentado un crecimiento extraordinario a través de una expansión en estos mercados. Sin embargo, el éxito ha correspondido a la pequeña y mediana empresa. Estas empresas han demostrado una versatilidad y capacidad de innovación significativas para establecerse en estas regiones.

Puesto que existen razones suficientes para creer que Turquía se convierta en la terminal del transporte del petróleo y el gas natural procedentes de la cuenca del Mar Caspio, Turquía proyecta invertir 30 mil millones de dólares durante el próximo decenio para satisfacer las necesidades energéticas de su industria en creciente expansión. Esto proporcionará excelentes oportunidades al inversor extranjero que busca proyectos económicamente saneados en un entorno estable.

El Gobierno ha conseguido recientemente el apoyo de la Gran Asamblea Nacional para llevar a cabo una reforma Constitucional que haga posible que el inversor extranjero pueda recurrir al arbitraje internacional. Esto potenciará aún más la confianza del inversor en Turquía, y, consecuentemente, se espera un aumento del mercado de inversiones de capitales extranjeros, especialmente en el sector de la energía. Hoy en día, Turquía está plenamente integrada en la economía mundial en materia de comercio y financias. La Unión Aduanera con la Unión Europea (UE) que entró en vigor el 1 de enero de 1996, fue un hito importante. Turquía es actualmente el único candidato que ha concluido una unión aduanera con la UE sin haberse convertido en miembro de pleno derecho. En el cumplimiento de nuestras políticas de unión aduanera, hemos aprobado recientemente la Ley de Acreditación, la Ley de Competencia y se está avanzando en la conclusión de la ley para la protección de los derechos de la propiedad intelectual, que sitúan a Turquía en línea con las más altas exigencias de la UE. La UE dio a Turquía una perspectiva clara al declarar a Turquía candidato oficial en la Cumbre de Helsinki del 11 de diciembre de 1999.

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