La Pequeña y
Mediana Empresa (PYMES) han desarrollado una actividad intensa
y vibrante especialmente durante los últimos años. Su
tamaño y capacidad productiva demuestran que constituyen una
fuerza impulsora importante en el conjunto de la economía. El
gobierno ha venido fomentando las PYMES con éxito para
incrementar sus potencialidades inversora y exportadora.
Durante la aplicación del programa económico, el gobierno
tomará las medidas necesarias que permitan a las PYMES un
mejor desarrollo y tener una presencia propia en la bolsa, que
goza de un auge al alza.
Mientras tanto, se
están acometiendo los preparativos para una reforma agrícola
global. El gobierno adoptará las medidas oportunas para
garantizar que las subvenciones agrícolas lleguen
directamente al agricultor. Se introducirán planes de
producción junto con el seguro agrícola. Y se aplicarán
nuevos incentivos para apoyar las poderosas asociaciones de
agricultores.
Se espera que todas
estas medidas contribuyan a un mayor crecimiento de la
economía. Ciertamente, las proyecciones más conservadoras
predicen una tasa de crecimiento anual del 6,6% durante los
próximos 25 años.
Actualmente, el
Banco Mundial ha identificado a Turquía como uno de las diez
economías emergentes más importantes. Igualmente, un estudio
del Departamento de Comercio de EE.UU. declara a Turquía como
uno de los diez países con mayores posibilidades de entrar a
formar parte del grupo de países a la cabeza de la economía
mundial. De hecho, cuando se calcula el ingreso nacional sobre
la base paritaria de poder adquisitivo, los 410 mil millones
de dólares de renta nacional de Turquía la hacen figurar
como la 16º economía más importante del mundo. Turquía ha
sido incluida en el Grupo G-20 de reciente creación. La
invitación cursada a Turquía para adherirse al Grupo G-20 de
reciente creación es una buena indicación de que el país
está considerado como un mercado emergente importante que es
efectivo en el sistema financiero global. Cabe anticipar que
el Foro Económico Mundial prestará gran atención a la
experiencia pasada y futura de Turquía en los campos
monetario y financiero.
Un 50%
aproximadamente del intercambio comercial de Turquía lo
realiza con la Unión Europea, que es su principal socio
económico. Además, Turquía está también situada en el
centro de nuevos mercados en los Balcanes, el área del Mar
Negro, el Cáucaso Meridional y Asia Central. Turquía tiene
vínculos históricos, culturales y lingüísticos con la
mayoría de los países de estas regiones. Como república
laica, democrática y moderna, Turquía desempeña ahora un
importante papel económico y político en estas regiones y
mantiene estrechas relaciones con los países de esta
importante región.
Importantes
empresas turcas han experimentado un crecimiento
extraordinario a través de una expansión en estos mercados.
Sin embargo, el éxito ha correspondido a la pequeña y
mediana empresa. Estas empresas han demostrado una
versatilidad y capacidad de innovación significativas para
establecerse en estas regiones.
Puesto que existen
razones suficientes para creer que Turquía se convierta en la
terminal del transporte del petróleo y el gas natural
procedentes de la cuenca del Mar Caspio, Turquía proyecta
invertir 30 mil millones de dólares durante el próximo
decenio para satisfacer las necesidades energéticas de su
industria en creciente expansión. Esto proporcionará
excelentes oportunidades al inversor extranjero que busca
proyectos económicamente saneados en un entorno estable.
El Gobierno ha
conseguido recientemente el apoyo de la Gran Asamblea Nacional
para llevar a cabo una reforma Constitucional que haga posible
que el inversor extranjero pueda recurrir al arbitraje
internacional. Esto potenciará aún más la confianza del
inversor en Turquía, y, consecuentemente, se espera un
aumento del mercado de inversiones de capitales extranjeros,
especialmente en el sector de la energía. Hoy en día,
Turquía está plenamente integrada en la economía mundial en
materia de comercio y financias. La Unión Aduanera con la
Unión Europea (UE) que entró en vigor el 1 de enero de 1996,
fue un hito importante. Turquía es actualmente el único
candidato que ha concluido una unión aduanera con la UE sin
haberse convertido en miembro de pleno derecho. En el
cumplimiento de nuestras políticas de unión aduanera, hemos
aprobado recientemente la Ley de Acreditación, la Ley de
Competencia y se está avanzando en la conclusión de la ley
para la protección de los derechos de la propiedad
intelectual, que sitúan a Turquía en línea con las más
altas exigencias de la UE. La UE dio a Turquía una
perspectiva clara al declarar a Turquía candidato oficial en
la Cumbre de Helsinki del 11 de diciembre de 1999.